24 de octubre de 2011

Disparates-Astarielle

Empezamos con los relatos del concurso. Aviso que las entradas está programadas por falta de tiempo así que si alguien espera que conteste algún mensaje ruego paciencia. Disfruten del maravilloso relato de Astarielle:


Sin Conocerte Te Quiero

- ¡Hemos acabado el instituto!

Meri estaba eufórica. Acaba de terminar el último examen de selectividad. Sentía que una parte de ella quedaba atrás y se habría una nueva etapa. Estaba entusiasmada, llevaba todo el año preparando aquellos exámenes. Ahora solo quería celebrarlo y pasar un verano grandioso. Tenía multitud de planes. Llevaba dos meses organizando un viaje por "interrail" con sus amigos. Quería visitar Europa y con ello, reforzar su inglés. Este verano tenía que ser único, se decía. El próximo año, con sus nuevos estudios de periodismo, tendría poco tiempo para divertirse y tenía que aprovecharlo.

Había decidido empezar ese mismo día a disfrutar. Todos sus compañeros habían quedado en ir a comer juntos para despedirse y desearse suerte mutuamente. Ella, nerviosa e ilusionada, salía del recinto de exámenes saltando y gritando de alegría. Siempre había sido una chica extrovertida y alocada, y su reacción era de esperar. Cuando llego al punto donde habían quedado, comenzó a saltar y a bailar. No se percató de que estaba en el centro de una carretera y cuando menos se lo espero, una moto se la llevó por delante.

Los compañeros asustados, se acercaron hacia ella, mientras el chico que conducía la moto, se quedó blanco y petrificado ante ella. La sangre ensuciaba toda la carretera y Meri estaba inmóvil. Se oían llantos y gritos de socorro. Otros, maldecían al joven chico que la había atropellado.

****

Días más tarde, Meri aún estaba en el hospital. El informe había sido claro: traumatismo craneoencefálico. Su estado era grave y aunque ella estaba dormida, por el coma, los médicos eran esperanzadores. Su familia estaba hundida y no la dejaban sola ni por las noches. A su lado siempre había algún conocido hablándole o suplicándole que despertara.

Dani, el chico de la moto, la visitaba cada día. Nunca lo dejaban pasar a la habitación. Los familiares de Meri lo culpaban del accidente de su hija y por más que la policía dio le dio la razón, eran incapaces de perdonarle lo ocurrido. Él culpable, no podía dejar de visitarla. Siempre esperaba a que los médicos le avisaran de su estado. Esperaba pacientemente una mejoría a pesar de las malas miradas que recibía constantemente.

Él era un chico normal, nunca se había sobrepasado con el alcohol y menos aún se había drogado. Cuando ocurrió el accidente iba en busca de un amigo que acababa también la selectividad y aunque no estaba distraído, fue incapaz de esquivar a Meri.

Una de las mañanas, mientras la visitaba, el doctor que la trataba se acercó hasta él y le comento que haría todo lo posible para que pudiese entrar en la habitación. Le propuso que aprovechara el rato que él estaba con los familiares reunido en el despacho para hablar sobre los avances de Meri para que él entrara. Sería un secreto entre ellos. Él, agradecido y con un poco de miedo, accedió.

****

Los días pasaban y aunque no pudiese estar más de 15 minutos al lado de Meri, los aprovechaba al máximo. Cada día le pedía perdón y se lamentaba por lo que la estaba haciendo pasar. Le hablaba un poco de él, de sus aficiones y sus hobbies. Le comentaba como sus familiares lo miraban y como deseaba estar él en su lugar.

Con mucho cuidado, la acariciaba, le cogía de la mano, le tocaba su pelo y admiraba su belleza en secreto. Hasta aquellos días no pudo observar lo guapa que era. Tenía una larga melena castaña y unos labios carnosos. Dormida estaba serena y su piel era de un moreno muy suave.

Había momentos en los que ya no sabía ni por qué razón deseaba que se despertara. No sabía si era porque la quería ver bien o por querer ver el color de sus ojos. Se imaginaba que serían de un color verde y que serían grandes y expresivos.

Al poco tiempo, aquellas visitas se hicieron amenas para él. Aunque ella no le contestase, sentía que lo oía y lo comprendía. Meri ya era parte de su vida y no se imaginaba pasar un día sin aquellos minutos a su lado.

****

Sin esperarlo, Dani se enamoró completamente de aquella muchacha. Moría por gritarlo y confesarlo, pero no podía hacerlo. Todos creerían que se había vuelto loco. ¿Cómo alguien se iba a enamorar de una chica en coma a la que no conoce? ¿Cómo iba a hablar de amor?

¡Qué disparate!

Él si la conocía, oía como sus familiares hablaban de ella cada día. Conocía los planes que tenía para este verano, ya perdidos, y las expectativas que tenía para su futuro. Además, quería creer que ella le sonreía cuando entraba en la habitación.

Esto se lo había comentado al doctor y aunque era poco probable, sí que podía darse. El médico le comento que cuando un paciente en coma se siente a gusto, suele mostrarlo con pequeños gestos.

Soñaba cada noche, iluso de sus pensamientos, como sería una vida junto a ella.

****

Una mañana de jueves, un mes más tarde, mientras le cogía de la mano, Meri abrió los ojos. Dani casi se desmaya al verlo. Sus sueños eran reales, sus ojos eran verdes y grandes. Él nervioso, no supo cómo actuar, no sabía que debía hacer ya que nadie sabía que él estaba allí.

Meri le apretó la mano, lo miro fijamente y le sonrió. No supo por qué, pero ella le había dado la seguridad que le faltaba.

Dani salió corriendo de la habitación y pegando voces desde el pasillo llamo a los enfermeros. En pocos segundos, todo un equipo médico y los familiares de Meri estaban en la habitación.

Como era de esperar, a él no le dejaron entrar aunque no había cosa en el mundo que deseara más. Intentaba estar tranquilo, en aquella sala de espera, pero su cabeza daba vueltas como un ventilador. Deseaba que alguien saliera y le dijera que estaba sucediendo, pero nadie se acercaba.

****

Los días pasaron y con ello la mejoría de Meri. En poco tiempo, estaba en una habitación normal, recibiendo visitas, pero ninguna suya.

Por más que Meri había hablado con sus familiares sobre sus deseos de conocer a Dani, se lo negaron.

Él seguía en la sala de espera deseando que las cosas cambiaran y lo aceptaran de una vez por todas.

Una noche, se armó de valor. No pudo reprimirse más. Espero en el hospital, escondido, hasta altas horas de la noche con la esperanza de que los familiares no tardaran en irse y que tanto Meri como su madre, se quedasen dormidas.

Cuando aquello ocurrió, él entro en puntillas a la habitación sin armar ruido alguno. Con mucho cuidado dejo una nota en los azulejos de la habitación y salió.

"Meri siento mucho lo ocurrido. Créeme que hubiera deseado otro principio para nosotros. Estos días a tu lado mientras dormias, he sabido ver en ti. He creído sentirte y te he amado. Si crees que no estoy loco, que esto que lees no es ningún disparate, te espero cuando mejores. Estaré esperándote. Siempre tuyo, Dani."

Ahora si sabía que tenía que hacer, ahora solo tenía que esperar...


¿Verdad que es bonito? A veces no es necesario conocer a la persona para amarla. Reflexionen sobre el tema. Feliz semana.

5 comentarios:

Dulce Cautiva dijo...

¡Precioso!, aunque en un pricipio parece un relato triste por lo del accidente de la muchacha, luego acaba siendo romántico a más no poder, jajaja. Astarielle es una gran escritora, la felicito y le deseo suerte.

Saludos y bs!!!. Feliz comienzo d semana!, muak!!!

Astarielle dijo...

Gracias Dulce!!! A mi me gusto como kedo el relato aunke a lo mejor un poco simple... xo weno, en eso sta mejorar kada dia y pa eso nito eskribir mxo mxo!

Dama sombria dijo...

Muy bonito y tiene razón

Sherezade dijo...

Hola!

muy bonito y muy romántico el relato. Me ha gustado mucho, sobre todo el personaje de dani =)

Muchos besitos!

Loky dijo...

Ves lo que decía? Si eres una artista!