21 de septiembre de 2011

Relato concurso luceros en la noche: Astarielle

Bienvenidos a una nueva entrada del blog. Como lo prometido es deuda... Os dejo con el relato de mi gran amiga Astarielle jejeje. Un beso. Deseo que os guste (:

La Espera más Eterna

Era una tarde de Abril, el cielo estaba completamente azul y el mar de la playa bailaba suavemente. Hacia una fresca brisa de viento y el sol calentaba lo suficiente para poder estar en traje de baño. Allí nos encontrábamos Luis y yo, tirados a los pies de la orilla. Solo nos cubria una toalla por lo que nuestros cuerpos sobresalían a la arena. Sus labios no se alejaban de los míos y sus besos eran más cálidos que habitualmente. Mi aliento era entrecortado y notaba que los suspiros de Luis se disparaban. Cada vez estaba más nerviosa y notaba miles de mariposas revoloteando por mi estómago. Nunca antes había estado en una situación similar y en vez de sentir miedo a lo desconocido, me sentía valiente y decidida por lo que iba a ocurrir. Amaba a Luis, estaba loca por él desde hacía un año y tenía claro que debía ser él quien me hiciese suya por primera vez. La mayoría de mis amigas ya habían perdido la virginidad pero yo nunca había tenido prisas. Siempre me he considerado una risueña y anhelaba vivir aquel momento con el príncipe de mis sueños. Luis nunca antes había intentado intimar conmigo, desde un principio era consciente de lo que pensaba y quería respecto al sexo y siempre había apoyado mi decisión. Sin embargo, aquel día, todo fue diferente...

Todo comenzó cuando me despertó el móvil. Luis entusiasmado me decía que me preparase, que me pusiera mi mejor bikini y que estuviese lista en media hora. Yo sin preguntar, obedecí. Nunca antes lo había oído así y supe que no tenía más que asentir a todas sus peticiones. Rápidamente me arreglé y salí de casa, ni siquiera desayune. Cuando estaba saliendo del portal, ya estaba él allí, esperando sentado dentro de su coche. No tuve que fijarme mucho para observar que sus ojos estaban más iluminados que de costumbre y que su sonrisa relucía como nunca. Me adentré al coche y le di un beso dulce y pequeño para saludarlo. Sin hablar, puso en marcha el motor y se dirigió hacia la autopista. Sonaba el CD que le había regalado el mes anterior con las canciones que me recordaban a él. De vez en cuando, dirigía su mirada hacia mi pero seguía sin soltar palabra. Yo estaba expectante y con ansias de saber a donde me llevaba. Después de media hora conduciendo, llegamos. Estábamos en una cala pequeña que yo desconocía. Las dunas y la poca vegetación hacía de aquello un lugar precioso. El mar estaba a escasos metros de la arena y no había nadie más que nosotros. Abrió el maletero y se dispuso a sacar una nevera y una mochila. Me cogió de la mano y me dirigió hasta el centro de la cala. Colocó una pequeña toalla y me preguntó si quería tomar algo para desayunar. Mientras hablaba sacaba de la mochila unos cruasanes recién hechos.

  • ¡¡Estas en todo cariño!! Gracias – Cogí el cruasant y le di un suave beso en la mejilla.
  • Te mereces esto y más princesa.
  • ¿Me vas a decir que hacemos aquí?
  • Ya veo que la paciencia no es tu mejor cualidad, ¿eh? A ver como te lo explico... Sabes que lo mio no son las sorpresas, ni expresar mis sentimientos, pero hoy tengo la necesidad de hacerlo. Cuando te conocí, si alguien me hubiese dicho que hoy te amaría como lo hago, no me lo hubiese creído. Nunca pensé que alguien pudiera amar tanto. Ha habido noches que he pensado que me estaba volviendo loco por que era incapaz de sacarte de mi cabeza. Tu eres en lo primero que pienso cuando me levanto y en lo último cuando me acuesto y mientras duermo, sigo soñando contigo. Y créeme, si que estoy loco, estoy loco por ti. No podría imaginar pasar un nuevo día sin ti. Sé que somos jóvenes y que tenemos mucho futuro por delante pero estoy seguro de que quiero estar contigo hasta la eternidad. Nunca antes había tenido algo tan claro. Solo deseo envejecer a tu lado y amarte cada día como mereces.

No pude ocultar la emoción que me hicieron oír las palabras de Luis. En mis ojos brotaban unas pequeñas lágrimas de felicidad. Ahora era yo la que no tenía que decir y dejaba que fuera mi expresión la que hablará por mi. Quería gritar y demostrarle que yo también estaba loca y que sentía exactamente lo mismo que él. Por más que lo intentaba, no conseguía articular palabra así que acerque mis labios a los suyos y me deje llevar...

Hicimos el amor, me entregue a él en cuerpo y alma. Fue mi primera vez de muchas más a su lado. Esperar tuvo su recompensa y mis sueños se hicieron realidad bajo sus brazos. Sabía que aquel día lo recordaría toda mi vida. No tuvimos prisa y nos mantuvimos en aquella cala hasta que la luz de la luna nos recordó que debíamos volver a casa. Hoy, después de 7 años de aquel momento, sigo disfrutando de mi amor por Luis.

2 comentarios:

Astarielle dijo...

No es mi mejor relato pero espero k os guste!!

Loky dijo...

Claro que sí! Todos tenemos relatos que no son sobresalientes ni suficientes! A mi me gusta :)