21 de septiembre de 2011

Nevadas

Como suele ocurrir, unos dias subo demasiadas cosas y otros ninguna. Pues hoy es un día de los primeros. Creo que lo hago para recompensar el tiempo que he perdido este verano y volver a recibir comentarios como antes, Pero no estoy segura, a lo mejor solo me apetece contaros algo y eso voy a hacer. Hace muuucho tiempo participé en uno de los muchos concursos que tiene siempre Astarielle en su blog con éste relato y, como no me convencía no os pedí ayuda para que me votárais y no lo subí ( o eso creo ). Entonces (buscando tonterías en mi ordenador de esas que se te acumulan y debes de tirarlas algún día ) he encontrado el relato que se titulaba nevadas:


La nieve caía, cubriendo el suelo con una alfombra blanca. Los niños corrían por las aceras metidos en chaquetones impermeables y botas de agua. La primera nevada . Na sabía, por aqullos tiempos, que el primer amor estaba tan próximo como los copos del suelo, y que terminaría de forma tan impactante como lo hace el sol rompiendo el horizonte. Tampoco sabía lo que es el amor, ni lo sé todavía. No podía acordarme de lo que es una obsesión, quizá por miedo, quizá porque estaba cegada, demasiado tiempo contemplando un sol cegador. Aquel chico de ojos marrones, como la nieve recién caída cuando es pisada por las botas de cualquier niño, me quiso en su momento, durante toda la época de nevadas y luego, se fue, dejándome a mi cegada por su luz.

La nieve caía, cubriendo el suelo con una alfombra blanca. Los niños corrían por las aceras metidos en chaquetones impermeables y botas de agua. La última nevada. Más tarde, en la que fue la última nevada de mi vida, recordé todos los momentos junto a él. Durante toda mi vida recordaría estas palabras << Te quise, te he querido, y te querré, pero no voy a vivir para contarlo. Las heridas que te hagan ahora curarán rápido, sé feliz>> En su momento, tan ingenua como era, no entendí aquella frase. Años más tarde una noticia llegó a mis oídos como día a su fin: Peter había muerto, poseía leucemia. Aún sabiendo que lo hizo para no hacerme sufrir, no pude perdonarle que no me dejara vivir y morir junto a él. Que me dejara. Lloré tanto, el día que se fue como el día que supe la verdad, que las lágrimas de mis ojos podrían haber apagado el infierno. No pude hacer nada.

¿os gusta? A mi no mucho peeeeeerooooooooo :) un besito:

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1 comentario:

Narrador dijo...

O__O
Yasta?!
Hombre, pensé que era el principio de un relato mas largo. Se quedan un montón de preguntas en el aire? Quien es? Quien habla? Por qué no cree en el amor? Por qué habla de obsesiones?
Parece como si estuviera incompleto...