29 de agosto de 2011

Miedos

¡Hola! ¿Como va todo? Os dejo mi relato para la GymKana a la que tenéis que apuntaros, pinta divertido, os lo prometo :) No me gusta como ha quedado, pero no podía alargarme más :(





La lluvia martilleaba los cristales del coche e impedía una completa visión de la carretera donde, meses atrás, habían muerto sus padres. Paró en el lugar exacto del accidente, donde debería haber un ramo de flores marchito. Para la sorpresa de la chica dos rosas rojas, algo desechas por la tormenta, reposaban junto a la calzada. Se acercó y contempló, con fascinación, como alguien había dejado, a demás de las rosas, una placa con nombres. Para el asombro de la chica no eran los nombres de sus padres:  Señores Crots, descansen en paz.
-¡¿Hola?!- Gritó una voz sin miedo. La joven dio un respigo. El propietario de tal voz llegó junto a la paralizada muchacha en menos de un minuto-¿Estás bien?-preguntó con preocupación.
Las gotas de agua se le escurrían por sus largos mechones de pelo negro. La chaqueta verde que llevaba y el resto de su vestuario estaban  igual de mojado que el cabello del joven. Pero, lo que más llamó la atención de Ana fueron los ojos del joven. Lilas. Instintivamente retrocedió hasta quedar acorralada en la furgoneta. El chico misterioso se acercó intentando no asustarla.
-¿Te encuentras bien?- repitió.
Ana seguía rebuscando las llaves de su coche a tientas, en uno de los múltiples bolsillos que tenía su pantalón, sin apartar la vista de los imnotizantes ojos del joven.
-Aléjate de mí-consiguió decir. El muchacho profirió una fuerte risotada que consiguió calmar, solo un poco, a Ana.
-¿Piensas qué voy a hacerte algo?-preguntó divertido el joven.-Deberías taparte, vas a coger frío-propuso dando dos pasosa hacía atrás para dejarle sitio a la muchacha que sostenía su mirada. Ana pensó en aprovechar ese instante para abrir el coche e intentar arrancar, pero no lo hizo, no quiso hacerlo.
-¿Quiénes son los Señores Crots?
 Una máscara de dolor se apropió del rostro del chico de ojos violetas. A pesar de ello contestó divertido.
-No puedes contestar a una pregunta con otra.- Ana se metió en el coche y puso la llave en la toma de contacto. Cuando se dispuso a arrancar una voz a sus espaldas la marcó para siempre-Son mis padres.- Y empezó a sollozar en silencio. Ana susurró una disculpa y se fue a toda velocidad.
En los días siguientes solo pensaba en aquel apuesto chico de ojos lilas que había corrido la misma suerte que ella. Tras varias semanas así se aventuró a volver al sitio de encuentro. Allí estaba él. Sus ojos lilas brillaban bajo la luz del sol y la camisa negra que envolvía su cuerpo se levantaba con el viento.
-Hola-susurró.-Siento haberte asustado la otra noche, no pensé en…
-No sigas, te entiendo. -Ana, con los ojos rojos de tanto llorar, depositó otras dos rosas, blancas esta vez, en la tumba improvisada.
-¿Por qué has hecho eso?-inquirió incrédulo Sergio. Sí, ese era su nombre.
-Mis padres también murieron aquí-contestó Ana en un impulso de valentía. No había hablado con nadie de ello y ya era hora.- Hace seis meses. Volvía de la fiesta de navidad que celebraban en mi instituto y perdieron aquí su vida.-Repentinamente Sergio la abrazó por detrás y susurró miles de disculpas y palabras cariñosas. A Ana le temblaron las rodillas y cayó de bruces contra el suelo llevándose a Sergio con ella. Al caer se dieron un poco de rienda suelta y se permitieron reír  a pesar de las circunstancias.
-Mis padres murieron hace dos semanas, aquí, justo aquí.-comentó Sergio apartando con los pulgares las lágrimas que corrían alocadamente por las mejillas de aquella chica tan fuerte que la otra noche se había  llevado su corazón.- Pero si su muerte ha sido necesaria para encontrarte no han muerto en vano. Te quiero.-Ana tembló y se abrazó tan fuertemente a Sergio que pensó que iba a romperle la camisa.- La otra noche te llevaste mi corazón cuando desapareciste en aquella culpa, te he buscado y no te hallé. ¿Y tú?
Ana quiso correr para alejarse y a la vez agarrarse más fuerte a su camisa. Quiso gritar y susurrar. Tuvo frío y calor, miedo y alegría. Y valor para decir que sí, que sus ojos la perseguían en sueños y, gracias a ellos, había deshecho un poco del hielo que envolvía su corazón.
El amor, el arma más mortal que poseemos. Te quita y te da, va y viene, todo al mismo tiempo. Nunca sabes cuando va a llegar, si te está esperando al doblar la esquina o se encuentra al otro lado del mundo. Solo hay una cosa que es cierta, si temes al amor, temes a la vida.



5 comentarios:

Astarielle dijo...

Pues a mi si k m gusta cariñó...!!

Loky dijo...

ains!! Tu siempre igual! A mi no me hace gracia, pero es lo que hay. Gracias!!! Un beso cariñó =)

luna dijo...

Me gusta pero, lo de los nombres??? Son como demasiado reales no?? Jajaja

Dama sombria dijo...

No termina de convencerme , al principio si la descripción del escenario y el moneto ,la intriga de quien sera el chico , pero luego ella siento miedo sin mas , vale estas hay sola y no sabes quien es pero para estar así de acojonada...y luego el dice su muerte no a sido en vano ya que te e conocido , dudo que nadie diga eso a dos semanas despues de morir sus padres.
Pero el mensaje final queda claro

Narrador dijo...

¿Acaban juntos pese a que sus padres murieron en el mismo lugar? O__O
Que tétrico, no? Da mal rollito. Y encima es que es murieron en fechas proximas en el tiempo. Menudo mecesito les espera cuando llegue el aniversario de su muerte. Me imagino su casa, totalmente en silencio, triste y llena de tensión.
Pero bueno, el amor es extraño. Se me ha hecho el relato un pelin largo para el contenido que tiene. La idea es, desde luego, original, interesante y macabra.