27 de marzo de 2011

Castillos, ríos y juegos

Buscábamos algún sitio en el que jugar. Íbamos caminando por la rivera del río. En el agua se reflejaba el sol, hiriéndonos los ojos. Aún así seguimos caminando por el arenoso camino, tropezando cada pocos pasos. Pretendíamos llegar a un viejo castillo que se encontraba a las afueras de nuestro pueblo que para llegar había que seguir el río. Llegamos tarde, pero aún así jugamos. La casa imponía. Las ventanas rotas sugerían que corrieras y su reflejo en el agua la hacía mayor. Eso era lo que me gustaba de aquel lugar. Jugamos hasta un poco antes del crepúsculo, para no volver a oscuras por aquel tramposo camino. FIN.

  • Ese es otro de mis relatos descriptivos, espero que lo disfruten.

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